La interoperabilidad, el análisis de datos y la integración de dispositivos se perfilan como pilares de una atención más segura, eficiente y centrada en el paciente.
El hospital del futuro no dependerá exclusivamente de nuevas instalaciones, más camas o equipos de última generación. Su verdadera transformación estará determinada por la capacidad de conectar personas, dispositivos médicos, información clínica y sistemas digitales para tomar decisiones más oportunas, seguras y fundamentadas.
El aumento de la demanda de servicios, el envejecimiento de la población y la presión sobre los recursos hospitalarios obligan a las instituciones de salud a aprovechar mejor su infraestructura. En este escenario, la digitalización y la interoperabilidad se consolidan como herramientas estratégicas para coordinar las áreas asistenciales, optimizar los flujos de trabajo y mejorar la continuidad de la atención.

“La innovación en salud solo genera valor cuando está al servicio de las personas”, afirmó Paulo Pinto, CEO de Dräger para Latinoamérica. Para el directivo, integrar tecnología, datos y procesos permite fortalecer la seguridad del paciente, mejorar el trabajo de los equipos clínicos y responder con mayor eficiencia a los desafíos que enfrentan las instituciones.
Sin embargo, la incorporación de tecnología no garantiza por sí misma una mejor atención. La transformación debe estar respaldada por procesos estructurados, capacitación del personal, mantenimiento, soporte técnico, ciberseguridad y una adecuada gestión del cambio. Solo de esta manera la información recopilada puede convertirse en conocimiento útil para médicos, enfermeros y especialistas.
Uno de los desafíos más relevantes se presenta en las unidades de cuidado intensivo. Hasta el 75 % de los equipos médicos de una UCI no está conectado, lo que limita el aprovechamiento de los datos y aumenta la complejidad operativa. Además, una cama puede generar hasta 350 alarmas diarias, de las cuales cerca del 90 % serían clínicamente irrelevantes.

“La integración de sistemas y el análisis inteligente de los datos permiten reducir esta carga y apoyar una atención más eficiente y segura”, explicó Gildardo Salgado, Managing Director de Dräger para Colombia y Centroamérica. El reto consiste en priorizar las alertas verdaderamente críticas y evitar que la saturación de información distraiga al personal asistencial.
La atención neonatal también evidencia el alcance de esta evolución. Cada año nacen alrededor de 15 millones de bebés prematuros en el mundo, equivalentes a uno de cada diez nacimientos. En estos casos, la monitorización continua, la disponibilidad inmediata de información y la coordinación entre profesionales pueden resultar determinantes.
En los quirófanos, el análisis de datos abre oportunidades para prevenir eventos adversos y optimizar recursos. Pruebas iniciales de soluciones digitales citadas por la compañía indican una posible reducción del 35 % de los eventos adversos durante las cirugías y ahorros potenciales de hasta el 96 % en agentes anestésicos inhalados, oxígeno y óxido nitroso.
El hospital inteligente, por tanto, no será el que acumule más dispositivos, sino el que logre integrarlos dentro de un ecosistema seguro, interoperable y centrado en el paciente. La tecnología tendrá valor en la medida en que alivie la carga del talento humano, facilite decisiones clínicas y contribuya a ofrecer una atención más coordinada, eficiente y humana.

