Sepsis: la amenaza silenciosa que agrava la lucha de los pacientes con cáncer en Colombia

May 27, 2026

Las infecciones hospitalarias y las complicaciones asociadas a tratamientos intravasculares se consolidan como uno de los mayores desafíos para el sistema de salud, con más de 43.000 muertes anuales por sepsis en el país.

La sepsis, una respuesta extrema del organismo ante una infección, se ha convertido en una de las principales amenazas silenciosas para los pacientes hospitalizados en Colombia. De acuerdo con cifras entregadas por especialistas del sector salud, esta condición provoca cerca de 43.200 muertes al año en el país y afecta especialmente a personas con cáncer, quienes presentan un riesgo de infección y mortalidad hasta 2,9 veces mayor que la población general debido al debilitamiento de su sistema inmunológico.

El problema cobra especial relevancia en un contexto donde los tratamientos oncológicos son cada vez más complejos y prolongados. Aunque la atención suele enfocarse en terapias como la quimioterapia o la radioterapia, médicos y expertos advierten que las infecciones asociadas a la atención hospitalaria representan uno de los factores que más complicaciones generan durante el proceso de recuperación.

Los pacientes con cáncer deben someterse durante meses o incluso años a procedimientos frecuentes como administración de medicamentos intravenosos, transfusiones y toma constante de muestras de sangre. Históricamente, esto implicaba múltiples punciones venosas que no solo aumentaban el desgaste físico y emocional, sino también el riesgo de infecciones, inflamaciones y lesiones vasculares.

En respuesta a esta problemática, el sector salud ha comenzado a fortalecer la implementación de dispositivos médicos especializados, como catéteres implantables y catéteres centrales de inserción periférica, que permiten administrar medicamentos de manera más segura y continua. Estos sistemas buscan disminuir complicaciones derivadas de las terapias intravasculares y reducir los riesgos asociados a infecciones severas.

“La importancia de contar con una solución integral desde la selección correcta del dispositivo, su cuidado y mantenimiento, hasta su retiro, es el compromiso permanente para la seguridad del paciente y del profesional de la salud”, explicó Mario Alberto López.

El especialista agregó que la correcta elección de estos dispositivos permite asegurar la administración adecuada de los tratamientos y disminuir complicaciones que pueden afectar la adherencia terapéutica. “Aplicar algoritmos de selección del tipo de dispositivo correcto permite evitar complicaciones asociadas a la terapia intravascular y avanzar hacia una atención más humanizada”, señaló.

Uno de los riesgos más preocupantes durante los tratamientos oncológicos es la llamada extravasación, una complicación que ocurre cuando medicamentos como la quimioterapia se filtran fuera de la vena y generan daños severos en los tejidos cercanos. Según expertos clínicos, el uso adecuado de tecnologías intravasculares disminuye considerablemente la posibilidad de que se presenten este tipo de eventos.

A ello se suma la necesidad de fortalecer las medidas de prevención dentro de hospitales y clínicas. Diversos especialistas coinciden en que una parte importante de las infecciones relacionadas con la atención médica puede prevenirse mediante protocolos estrictos de higiene, manejo adecuado de dispositivos y monitoreo permanente de los pacientes.

La dimensión del problema también tiene un impacto significativo sobre la capacidad hospitalaria y la sostenibilidad del sistema de salud. Datos de la Unión Internacional para el Control del Cáncer indican que uno de cada cinco pacientes oncológicos requerirá hospitalización por infecciones durante su tratamiento. Estas complicaciones no solo incrementan los costos médicos, sino que también prolongan estancias en unidades de cuidados intensivos y pueden retrasar procedimientos esenciales como las sesiones de quimioterapia.

Especialistas advierten que el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y la creciente resistencia bacteriana podrían agravar aún más el panorama en los próximos años. Por ello, consideran prioritario fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y acceso a tecnologías médicas que reduzcan riesgos clínicos en pacientes vulnerables.

En medio de los avances científicos y tecnológicos en oncología, el desafío para el sistema de salud no solo consiste en mejorar las tasas de supervivencia, sino también en garantizar tratamientos más seguros, humanos y sostenibles para quienes enfrentan enfermedades de alta complejidad.

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