La aseguradora Sanitas ha presentado una solicitud de arbitraje internacional contra el Estado colombiano, alegando “expropiación indirecta” tras la intervención estatal en abril de 2024. La demanda, impulsada por las sociedades españolas Centauro Capital y Natanor XXI, accionistas de Sanitas, busca una indemnización de 1.200 millones de dólares por presuntas violaciones al acuerdo de protección de inversiones firmado entre Colombia y España en 2005.
Razones del arbitraje
La controversia surge a raíz de la intervención estatal sobre Sanitas, medida que, según los demandantes, constituyó una expropiación indirecta que afectó gravemente la operación y el valor de la compañía. En respuesta, los accionistas alegan que la decisión del gobierno de Gustavo Petro violó el derecho internacional y los términos del tratado bilateral que garantiza protección a las inversiones extranjeras.
Abogados y estrategia legal
La firma de abogados Debevoise & Plimpton, reconocida por su experiencia en arbitrajes internacionales, liderará la defensa de los accionistas de Sanitas, en colaboración con la oficina Rincón Castro. Ambas firmas buscarán demostrar que las acciones del Estado colombiano infringieron las disposiciones del tratado bilateral y causaron daños significativos a los inversionistas.
Impacto en el sector salud
La intervención estatal sobre Sanitas forma parte de una serie de medidas adoptadas por el gobierno para intervenir en el sistema de salud, con el objetivo de garantizar la continuidad en la prestación de servicios. Sin embargo, estas acciones han generado controversia y un debate público sobre el equilibrio entre la regulación estatal y los derechos de los inversionistas extranjeros.
Lo que está en juego
El arbitraje representa un desafío significativo para el gobierno colombiano, ya que una decisión desfavorable podría implicar el pago de una millonaria indemnización y afectar la percepción de inversores internacionales sobre la seguridad jurídica en el país. Este caso también podría sentar un precedente importante para futuros conflictos relacionados con la regulación de sectores estratégicos.

