Ciberseguridad y la responsabilidad de la Junta Directiva en la era digital

por | Jun 5, 2024

En un mundo digitalizado donde la información es uno de los activos más valiosos, la ciberseguridad se ha convertido en una prioridad crucial. Sin embargo, muchas pequeñas y medianas empresas (PYMEs) aún subestiman la amenaza de los ciberataques, con consecuencias potencialmente devastadoras. Este artículo busca concientizar a empresarios y miembros de juntas directivas sobre la importancia de la ciberseguridad, ofreciendo una guía sobre sus responsabilidades y cómo pueden proteger eficazmente sus organizaciones. A través de la historia real de una PYME que sufrió un ciberataque, exploraremos lecciones valiosas y analizaremos cómo las juntas directivas pueden y deben desempeñar un papel fundamental en la protección de sus empresas.

La primera responsabilidad de la junta directiva es comprender la magnitud del riesgo cibernético. Esto incluye familiarizarse con los tipos de amenazas que existen, desde malware (software malicioso) y phishing (suplantación de identidad) hasta ransomware (secuestro de datos) y ataques DDoS (denegación de servicio distribuido). La junta debe tener una comprensión clara de cómo un ciberataque podría afectar no solo las operaciones diarias de la empresa, sino también su reputación, sus finanzas y su posición en el mercado. La junta directiva debe asegurarse de que la empresa tenga una estrategia de ciberseguridad integral y actualizada. Esto incluye políticas y procedimientos claros para la gestión de riesgos, la respuesta a incidentes y la recuperación ante desastres. La estrategia debe ser revisada y actualizada regularmente para adaptarse a las nuevas amenazas y tecnologías emergentes. Sin los recursos adecuados, incluso la mejor estrategia de ciberseguridad fracasará. La junta directiva debe garantizar que la empresa invierta adecuadamente en tecnologías de ciberseguridad, personal capacitado y formación continua para los empleados. Esto también implica asignar presupuesto para auditorías de seguridad regulares y evaluaciones de vulnerabilidad. La junta directiva debe desempeñar un papel activo en la supervisión de la implementación de las políticas de ciberseguridad y asegurarse de que se cumplan con rigurosidad. Esto incluye la revisión periódica de informes de ciberseguridad, la realización de auditorías internas y externas y la adopción de medidas correctivas cuando sea necesario. Promover una cultura de ciberseguridad dentro de la organización es crucial. La junta directiva debe liderar con el ejemplo, asegurándose de que todos en la empresa, desde la alta dirección hasta el personal operativo, comprendan la importancia de la ciberseguridad y sus roles individuales en mantener la seguridad.

En 2022, tuve la oportunidad de ser parte de la junta directiva de una PYME con una notable dependencia de la tecnología para su negocio. Aunque no contaba con vastos conocimientos ni recursos tecnológicos, el 40% de su facturación dependía de una plataforma en línea que permitía a los clientes acceder a información valiosa. Desde el inicio, el fundador de la empresa tuvo una visión clara de prestar sus servicios por internet. Para ello, contrató a ingenieros de sistemas que desarrollaron un software. Confiando plenamente en estos profesionales, asumió que el sistema tendría todas las características necesarias para operar de manera segura y proteger la base de datos. Durante los primeros años, el manejo del software fue impecable. Todo funcionaba como se esperaba, y la empresa creció basándose en la confiabilidad de su plataforma. La situación cambió drásticamente cuando un empleado clave, con conocimientos en tecnología, dejó la empresa. Su reemplazo, al revisar el sistema, descubrió varias debilidades. El software había sido construido con herramientas de fuente abierta que, aunque funcionales, presentaban vulnerabilidades significativas. El gerente general, al percatarse de la situación, solicitó una evaluación para determinar los pasos a seguir. La inversión adicional requerida para corregir estas fallas fue una sorpresa inesperada y considerable. Desafortunadamente, antes de que pudieran tomar medidas correctivas, un hacker logró acceder al sistema. La amenaza fue clara: si no se pagaba un rescate, la base de datos sería expuesta o destruida. Este evento trajo a la mente del gerente general el infame caso de Ashley Madison, donde una gran empresa muy cuestionada sucumbió ante un ataque cibernético de similares características. Aunque la naturaleza del negocio de la PYME era completamente distinta y moralmente sólida, el gerente se preguntaba cómo una pequeña empresa como la suya podría resistir frente a tales delincuentes. En medio de la crisis, el gerente llevó el problema a la junta directiva. Afortunadamente, uno de los miembros tenía experiencia en una empresa de ciberseguridad y organizó una cita con uno de sus técnicos. Tras una revisión exhaustiva, el técnico determinó que la solución era técnicamente viable y relativamente sencilla. Recomendó la implementación de herramientas más robustas y proporcionó un presupuesto para reforzar la seguridad. Además, enfatizó la necesidad de contratar personal idóneo para el área de tecnología, algo que la empresa no había priorizado anteriormente. Con las mejoras implementadas, los hackers, que resultaron ser amateurs, fueron neutralizados con facilidad.

El gerente general reflexionó profundamente sobre esta experiencia, identificando varios errores críticos: a) Falta de personal idóneo: La empresa no contaba con un equipo de tecnología adecuado para gestionar y proteger su infraestructura digital; b) Confianza ciega: Haber confiado plenamente en los desarrolladores iniciales sin una verificación independiente de la seguridad del software; c) Ausencia de auditorías: No realizar auditorías periódicas para identificar y corregir vulnerabilidades; d) Carencia de un departamento de tecnología: No tener un equipo dedicado que manejara las responsabilidades de ciberseguridad y mantenimiento del sistema. Sin embargo, también reconoció la importancia de contar con una junta directiva diversa y con experiencia. Gracias a un miembro con conocimientos en ciberseguridad, la empresa pudo superar la crisis y reforzar su seguridad.

El caso de estudio revela importantes lecciones para las juntas directivas de las PYMEs. En primer lugar, destaca la importancia de la proactividad en la gestión de riesgos cibernéticos, sugiriendo que la empresa podría haber evitado el ataque con evaluaciones regulares de seguridad y actualizaciones constantes de medidas de protección. Además, resalta la necesidad de asignar recursos suficientes para la ciberseguridad, ya que la subinversión es común en estas empresas. Asimismo, subraya la relevancia de contar con miembros de la junta con experiencia en ciberseguridad, destacando la importancia de una junta directiva diversa. Por último, enfatiza la importancia de la capacitación y la concientización en todos los niveles de la empresa, asegurando que cada empleado comprenda su papel en la protección de los datos corporativos.

La ciberseguridad es una responsabilidad crítica de la junta directiva en cualquier empresa moderna. Los ciberataques pueden tener un impacto devastador no solo en las operaciones, sino también en la reputación y la viabilidad a largo plazo de la empresa. Las juntas directivas deben ser proactivas, asegurarse de que la empresa cuente con una estrategia de ciberseguridad robusta y supervisar su implementación de manera continua. El caso de la PYME ilustra las consecuencias de subestimar la ciberseguridad y la importancia de contar con la experiencia adecuada dentro de la junta directiva. Es imperativo que las juntas directivas se mantengan informadas y comprometidas con la protección de sus organizaciones. Adoptar una postura proactiva y asegurar la resiliencia cibernética no solo protegerá los activos de la empresa, sino que también fortalecerá la confianza de los clientes y los inversores, posicionando a la empresa para un éxito sostenible en el futuro digital.

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Gonzalo Gómez Betancourt, Ph.D. – CEO Legacy & Management Consulting Group

Gonzalo Gómez Betancourt, Ph.D. – CEO Legacy & Management Consulting Group

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